Mi experiencia previa con
Tolkien (El Señor de los anillos) no fue la mejor... no es que haya un
problema con la historia (me encantó) sino más bien que Tolkien es muy
descriptivo para mi gusto (razón por la que temo leer El Silmarilion).
Después de “El Retorno del Rey” no volví a coger un libro de este autor
en muchos años (hasta que salió la primera película de “El Hobbit”).
Tengo El Hobbit y El
Silmarilion pero aún no los he leído, y en uno de mis paseos por las librerías
encontré esta recopilación de cuentos cortos de Tolkien. Definitivamente valió
la pena… no se si tal vez la introducción que tiene el libro afectó mi forma de
ver el libro ya que en ella te cuentan parte del origen de las historias o
hacen símiles con la vida del propio Tolkien o si, al ser ahora mayor, pude
apreciar mejor el genio de este autor.
Cada historia trae consigo
un mensaje… Roverandom, que no importa que creamos de nosotros mismos siempre
tenemos que estar consientes de aquello y aquellos que nos rodean pues nos
podemos meter en algún problema o podemos perdernos de alguna aventura. La hoja
de Niggle, que la vida no es más que algo transitorio y que aquello que nos
espera después depende de aquello que nosotros mismos queremos que sea. El
herrero de Wooton Mayor nos recuerda que nunca somos demasiado viejos para
creer en lo sobrenatural, en hadas y en países mágicos. El granjero de Ham nos
hace ver que todos podemos ser valientes y derrotar al dragón no importa qué
forma tome este (literalmente un dragón o los problemas cotidianos)…La sección de
poemas me hizo apreciar que en realidad no me molesta tanto la poesía como
pensaba y que esta puede narrar aventuras y escenas de acción así como también llevarte
a meditar sobre el tema del poema.
Este libro me ha hecho ver las
obras de Tolkien de una manera distinta

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