Anoche falleció mi perrita, la compañera de mi familia por 10 años 2 meses y algunos días. A Nahoki, más que una mascota, y al igual que a nuestros otros perros, la consideramos como un miembro más de la familia. Para mi y mis hermanos ella era una hija, para mi mami su nieta adorada, la bebé con la que pasaba todo el día.
Entre sus travesuras y sus gracias, sus enfermedades y los sustos que ellas causaban, el tiempo voló. Pero durante estos años, ella nos demostró que era lo suficientemente inteligente para comprendernos y para hacernos entender sus necesidades. Se comunicaba con nosotros, en especial con mi mamá, mediante sus gestos, su mirada y el ocasional ladrido. Aunque claro, ayudo mucho el que ella nos acostumbró a que al llegar siempre le trajeramos algo, que cuando nosotros comiamos, ella también. Nos acostumbramos a que ella tenía que participar de todo lo que hicieramos.
Naito, al igual que a mi, no le gustaba que le tomen fotos, pero si estaba de buen humor se dejaba tomar unas cuantas, si estaba de excelente humor uno podia tomarle fotos que se veian graciosas. Al igual que a mi mamá y a mi no le gustaba que la esten abrazando y besando por mucho tiempo, pero si le gustaba que le demuestren cuanto la queremos. Siempre le gustó sentirse consentida. Voy a extrañar muchisimo a mi osita, pero lamentablemente el tiempo es implacable e irreversible. Le llegó la hora de irse y de reunirse con nuestros otros familiares perrunos y con mi papá. Ahora puede jugar con sus padres, Keiko e Hirohito, con sus muchos hermanos y con su querido perrito Puñito.
Te vamos a extrañar muchisimo Naito, y te agradecemos todas las alegrias que nos diste. Te queremos muchisimo osita.
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