December 24, 2008

Feliz Navidad


Bueno este post es solo para desearles una feliz navidad a todas las personas que caigan x aqui el día de hoy. Espero que pasen un lindo dia en compañia de sus familiares y amigos

December 12, 2008

Un pariente de Pooh?????

Se que talvez me arrepienta de este post.... pero en fin
Digamos q x ahi descubrí q uno de mis profesores es un pariente lejano del estupido oso ese.... Si como pueden imaginar el oso estupido ese me cae mal.....
A Valentine for You
A Valentine for You (Photo credit: Wikipedia)
Bueno aqui les pongo una foto de Claudio the pooh y otra del oso Pooh para q vean el parecido familiar
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November 21, 2008

Http Server en Java

Bueno En la U me mandaron un deber de SO que se trata de hacer un http Server en java y yo no tenia la más minima idea de como hacerlo asi que recurri a google y en devpapers.com encontre un codigo para hacer esto. Aqui dejo el archivo

aunque el deber era hacer esto en CentOS y usando el puerto 95. todavia no logro que funcione en el puerto indicado ni bajo centOS

November 11, 2008

Foxkeh!

Foxkeh es un personaje creado por Mozilla Japan para promocionar FireFox en Asia... Foxkeh es un zorrito super super tierno... No es la mascota oficial de Firefox... Pueden encontrar wallpapers y el tema para Firefox en foxkeh.com

November 08, 2008

Linux Comfusion

Hoy... ¿hoy? de hecho lo correcto seria: Ayer fue el lanzamiento de una nueva distribución de Linux... fue en la Católik.... en el auditorio de la facul de Ingenieria.... el evento fue con una videoconf.... saben que ya me dió pereza seguir tipeando... teniendo en cuenta que son las 2 y 23 de la madrugada, yo creo que es comprensible.... y como soy vaga y despues me se me va a olvidar , o algo más probable: me va a dar pereza escribir sobre el evento... y a parte para publicitar blogs amigas (ja mato 2 pajaros de un tiro... [bostezo]) les recomiendo el post del chino al respecto...[bostezo] x cierto ya presenté el blog del chino... o no????? buenop despues reviso eso....

Comfusion 2.0 en Blog del Ch!no Saenz

Y solo porque adoro a Tux...


November 03, 2008

Die Lorelei

En las orillas del Rhin, al lado de una gran roca, se encuentra la escultura de la bella Lorelei, misteriosa sirena que atrae con sus murmullos a los navegantes haciendo que se estrellen en sus rocas. El lugar es parada obligatoria para los turistas que visitan la zona de los castillos del Rhin en Alemania y todos quedan maravillados por la belleza de la escultura. Secciones cubiertas de piedras, salientes, y sectores con aguas poco profundas combinados con una corriente hacen de este un lugar peligroso. El Rin es un importante flujo de agua, y al pasar de los siglos numerosos marineros, especialmente los desprevenidos, han perdido sus vidas ahí.

Hay diversas variantes de la leyenda de Lorelei. A continuación pongo algunas de ellas

Loreley era una ninfa sirénida, que vivía en lo más alto de este saliente. Ella atraía con su voz a los marineros comerciantes del Rhin, acercándoles a su roca y tratando de guiarlos a las zonas peligrosas del caudal del rio, para que se estrellaran contra su roca. Y mientras los pobres desgraciados se ahogaban, ella peinaba su largo cabello rubio, sonriendo risueña, como si nada hubiese ocurrido...Ésta es la leyenda base. Pero en 1802 un escritor, Clemente Brentano, escribió una novela titulada 'Godwi'. La historia trataba de una maga, de increíble belleza, que robaba el sentido a todos los hombres que la admiraban, provocando indirectamente las muertes de estos, movidos por su locura.
Asi que ésta "Lore Lay" fue condenada a muerte en la hoguera por bruja. Pero ella, consciente de su "habilidad" y despechada desde que el único hombre al que había amado ella la traicionara, deseaba la muerte, y se ofrecía mansa a los verdugos. Pero el Arzobispo, nublado por la belleza de la bruja, no fue capaz de cumplir la sentencia de muerte, y mandó el ingreso de la "Lore Lay" en un monasterio.
Durante el viaje al mismo, la mujer pidió a sus guardianes subir a la roca para poder ver por última vez la belleza del Rhin desde lo alto. Ellos se lo permitieron, y "Lore Lay" se suicidó lanzándose al vacío.

Río Rhin, alrededor del 1500. Loreley, una muchacha huérfana, se ha enamorado de Walter, pero éste, prefiriendo a Ana, la rechaza con desprecio. Loreley pacta con el rey del Rhin, prometiéndole que si la transforma en una seductora irresistible se quedará con él. Con esa imagen se presenta en la boda de Walter y Ana, Walter queda cautivado y abandona a Ana, quien muere de tristeza. Loreley está a punto de abrazar a Walter cuando los espíritus la separan y la llevan a una roca desde la cual deberá conducir, en el futuro, a los marinos a su muerte. Desesperado, Walter se arroja al Rhin.
Lorelei era una ninfa acuática inmortal, hija de Rin (Rhein); durante el día vivía en las frescas profundidades del fondo del río, pero de noche se aparecía a la luz de la Luna, sentada en lo alto de un pináculo rocoso, contemplando todo lo que atravesaba la corriente. A veces, la brisa nocturna transportaba algunas de las notas de su canción hasta los oídos de lo remeros, tras lo que, olvidándose del tiempo y del lugar escuchando estas melodías encantadas, se dejaban arrastrar hasta las afiladas y recortadas rocas, donde perecían invariablemente.
Se dice que sólo una persona vio a Lorelei de cerca. Se trataba de un joven pescador de Oberwesel, que se reunía con ella cada noche a orillas del río y pasaba unas horas encantadoras con ella, embriagándose de su belleza y escuchando su seductora canción. La tradición dice que, antes de que se separaran, Lorelei le indicaba los sitios donde el joven debería arrojar sus redes por la mañana, instrucciones que siempre obedecía y que de este modo le proporcionaban buenos resultados.Una noche, el joven pescador fue visto dirigiéndose hacia el río, pero como no regresaba se emprendió su búsqueda. Sin encontrarse rastro alguno por los alrededores, los crédulos teutones afirmaron que Lorelei le había arrastrado hasta sus cuevas de coral para poder disfrutar de su compañía por siempre.
Según otra versión, Lorelei sedujo tantos pescadores hasta su tumba en las profundidades del Rin (Rhein) con sus fascinantes acordes desde las escarpadas rocas, que en una ocasión se envió a un ejército armado al caer la noche para rodearla y atraparla. Pero la ninfa acuática arrojó un hechizo tan poderoso sobre el capitán y sus hombres, que no pudieron mover ni las manos ni los pies. Mientras se encontraban inmóviles alrededor de ella, Lorelei se despojó de sus ornamentos y los arrojó a las olas. Entonces, entonando un hechizo, atrajo las aguas hasta el peñasco donde se encontraba y, para asombro de los soldados, las olas arrastraron consigo un carro marino verde tirado por corceles de crines blancas y la ninfa se introdujo al instante. Unos momentos más tarde, el Rin bajó hasta sus niveles habituales, el hechizo se rompió y los hombres recuperaron el movimiento, retirándose para narrar cómo sus esfuerzos habían sido frustrados. Desde entonces no se volvió a ver a Lorelei, y los campesinos afirman que ella sigue aún resentida por la afrenta de la que fue objeto, y que nunca abandonará sus cuevas de coral.

November 02, 2008

Los Ojos Verdes

Los Ojos Verdes es una leyenda de Gustavo Adolfo Bécquer, está en mi lista de favoritas. A continuación la copio para que ustedes la lean si quieren.

Los ojos verdes


Hace mucho tiempo que tenía ganas de escribir cualquier cosa con este título.

Hoy, que se me ha presentado ocasión, lo he puesto con letras grandes en la primera cuartilla de papel, y luego he dejado a capricho volar la pluma. Yo creo que he visto unos ojos como los que he pintado en esta leyenda. No sé si en sueños, pero yo los he visto. De seguro no los podré describir tales cuales ellos eran: luminosos, transparentes como las gotas de la lluvia que se resbalan sobre las hojas de los árboles después de una tempestad de verano.

De todos modos, cuento con la imaginación de mis lectores para hacerme comprender en este que pudiéramos llamar boceto de un cuadro que pintaré algún día.

I

-Herido va el ciervo... herido va; no hay duda. Se ve el rastro de la sangre entre las zarzas del monte, y al saltar uno de esos lentiscos han flaqueado sus piernas... Nuestro joven señor comienza por donde otros acaban... en cuarenta años de montero no he visto mejor golpe... Pero. ¡por San Saturio, patrón de Soria!, cortadle el paso por esas carrascas, azuzad los perros, soplad en esas trompas hasta echar los hígados, y hundidle a los corceles una cuarta de hierro en los ijares: ¿no veis que se dirige hacia la fuente de los álamos; y si la salva antes de morir podemos darle por perdido? Las cuencas del Moncayo repitieron de eco en eco el bramido de las trompas, el latir de la jauría desencadenada, y las voces de los pajes resonaron con nueva furia, y el confuso tropel de hombres, caballos y perros se dirigió al punto que Íñigo, el montero mayor de los marqueses de Almenar, señalara como el más a propósito para cortarle el paso a la res.

Pero todo fue inútil. Cuando el más ágil de los lebreles llegó a las carrascas jadeante y cubiertas las fauces de espuma, ya el ciervo rápido como una saeta, las había salvado de un solo brinco, perdiéndose entre los matorrales de una trocha que conducía a la fuente.

-¡Alto!... ¡Alto todo el mundo! -gritó Íñígo entonces-; estaba de Dios que había de marcharse.

Y la cabalgata se detuvo, y enmudecieron las trompas, y los lebreles dejaron refunfuñando la pista a la voz de los cazadores.

En aquel momento se reunía a la comitiva el héroe de la fiesta, Fernando de Argensola, el primogénito de Almenar.

-¿Qué haces? -exclamó dirigiéndose a su montero, y en tanto, ya se pintaba el asombro en sus facciones, ya ardía la cólera en sus ojos-. ¿Qué haces, imbécil? ¡Ves que la pieza está herida, que es la primera que cae por mi mano, y abandonas el rastro y la dejas perder para que vaya a morir en el fondo del bosque! ¿Crees acaso que he venido a matar ciervos para festines de lobos?

-Señor -murmuró Íñigo entre dientes-, es imposible pasar de este punto.

-¡Imposible! ¿Y por qué?

-Porque esa trocha -prosiguió el montero- conduce a la fuente de los Álamos; la fuente de los Álamos, en cuyas aguas habita un espíritu del mal. El que osa enturbiar su corriente, paga caro su atrevimiento. Ya la res habrá salvado sus márgenes; ¿cómo la salvaréis vos sin atraer sobre vuestra cabeza alguna calamidad horrible? Los cazadores somos reyes del Moncayo, pero reyes que pagan un tributo. Pieza que se refugia en esa fuente misteriosa, pieza perdida.

-¡Pieza perdida! Primero perderé yo el señorío de mis padres, y primero perderé el ánima en manos de Satanás, que permitir que se me escape ese ciervo, el único que ha herido mi venablo, la primicia de mis excursiones de cazador... ¿Lo ves?... ¿Lo ves?... Aún se distingue a intervalos desde aquí... las piernas le faltan, su carrera se acorta; déjame... déjame... suelta esa brida o te revuelco en el polvo... ¿Quién sabe si no le daré lugar para que llegue a la fuente? Y si llegase, al diablo ella, su limpidez y sus habitadores. ¡Sus!, ¡Relámpago!, ¡sus, caballo mío!, si lo alcanzas, mando engarzar los diamantes de mi joyel en tu serreta de oro.

Caballo y jinete partieron como un huracán.

Íñigo los siguió con la vista hasta que se perdieron en la maleza; después volvió los ojos en derredor suyo; todos, como él, permanecían inmóviles y consternados.

El montero exclamó al final:

-Señores, vosotros lo habéis visto; me he expuesto a morir entre los pies de su caballo por detenerle. Yo he cumplido con mi deber. Con el diablo no sirven valentías. Hasta aquí llega el montero con su ballesta; de aquí adelante, que pruebe a pasar el capellán con su hisopo.

II

-Tenéis la color quebrada; andáis mustio y sombrío; ¿qué os sucede? Desde el día, que yo siempre tendré por funesto, en que llegasteis a la fuente de los Álamos en pos de la res herida, diríase que una mala bruja os ha encanijado con sus hechizos. Ya no vais a los montes precedido de la ruidosa jauría, ni el clamor de vuestras trompas despierta sus ecos. Sólo con esas cavilaciones que os persiguen, todas las mañanas tomáis la ballesta para enderezaros a la espesura y permanecer en ella hasta que el sol se esconde. Y cuando la noche oscurece y volvéis pálido y fatigado al castillo, en balde busco en la bandolera los despojos de la caza. ¿Qué os ocupa tan largas horas lejos de los que más os quieren?

Mientras Íñigo hablaba Fernando, absorto en sus ideas, sacaba maquinalmente astillas de su escaño de ébano con el cuchillo de monte.

Después de un largo silencio, que sólo interrumpía el chirrido de la hoja al resbalar sobre la pulimentada madera, el joven exclamó dirigiéndose a su servidor, como si no hubiera escuchado una sola de sus palabras: Íñigo, tú que eres viejo; tú que conoces todas las guaridas del Moncayo, que has vivido en sus faldas persiguiendo a las fieras, y en tus errantes excursiones de cazador subiste más de una vez a su cumbre, dime: ¿has encontrado por acaso una mujer que vive entre sus rocas?

-¡Una mujer! -exclamó el montero con asombro y mirándole de hito en hito.

-Sí -dijo el joven-; es una cosa extraña lo que me sucede, muy extraña... Creí poder guardar ese secreto eternamente, pero no es ya posible; rebosa en mi corazón y asoma a mi semblante. Voy, pues, a revelártelo... Tú me ayudarás a desvanecer el misterio que envuelve a esa criatura, que al parecer sólo para mí existe, pues nadie la conoce, ni la ha visto, ni puede darme razón de ella.

El montero, sin desplegar los labios, arrastró su banquillo hasta colocarle junto al escaño de su señor, del que no apartaba un punto los espantados ojos. Éste, después de coordinar sus ideas prosiguió así:

-Desde el día en que a pesar de tus funestas predicciones llegué a la fuente de los Álamos, y atravesando sus aguas recobré el ciervo que vuestra superstición hubiera dejado huir, se llenó mi alma del deseo de la soledad. Tú no conoces aquel sitio. Mira, la fuente brota escondida en el seno de una peña, y cae resbalándose gota a gota por entre las verdes y flotantes hojas de las plantas que crecen al borde de su cuna. Aquellas gotas que al desprenderse brillan como puntos de oro y suenan como las notas de un instrumento, se reúnen entre los céspedes, y susurrando, con un ruido semejante al de las abejas que zumban en torno de las flores, se alejan por entre las arenas, y forman un cauce, y luchan con los obstáculos que se oponen a su camino, y se repliegan sobre sí mismas, y saltan, y huyen, y corren, unas veces con risa, otras con suspiros, hasta caer en un lago. En el lago caen con un rumor indescriptible. Lamentos, palabras, nombres, cantares, yo no sé lo que he oído en aquel rumor cuando me he sentado sólo y febril sobre el peñasco, a cuyos pies saltan las aguas de la fuente misteriosa para estancarse en una balsa profunda, cuya inmóvil superficie apenas riza el viento de la tarde.

Todo es allí grande. La soledad, con sus mil rumores desconocidos, vive en aquellos lugares y embriaga el espíritu en su inefable melancolía. En las plateadas hojas de los álamos, en los huecos de las peñas, en las ondas del agua, parecen que nos hablan los invisibles espíritus de la Naturaleza, que reconocen un hermano en el inmortal espíritu del hombre.

Cuando al despuntar la mañana me veías tomar la ballesta y dirigirme al monte, no fue nunca para perderme entre sus matorrales en pos de la caza, no; iba a sentarme al borde de la fuente, a buscar en sus ondas... no sé qué, ¡una locura! El día en que salté sobre ella con mi Relámpago, creí haber visto brillar en su fondo una cosa extraña... muy extraña...; los ojos de una mujer.

Tal vez sería un rayo de sol que serpeó fugitivo entre su espuma; tal vez una de esas flores que flotan entre las algas de su seno, y cuyos cálices parecen esmeraldas... no sé: yo creí ver una mirada que se clavó en la mía; una mirada que encendió en mi pecho un deseo absurdo, irrealizable: el de encontrar una persona con unos ojos como aquellos.

En su busca fui un día y otro a aquel sitio.

Por último, una tarde... yo me creí juguete de un sueño...; pero no, es verdad; la he hablado ya muchas veces, como te hablo a ti ahora...; una tarde encontré sentada en mi puesto, y vestida con unas ropas que llegaban hasta las aguas y flotaban sobre su haz, una mujer hermosa sobre toda ponderación. Sus cabellos eran como el oro; sus pestañas brillaban como hilos de luz, y entre las pestañas volteaban inquietas unas pupilas que yo había visto... sí; porque los ojos de aquella mujer eran los que yo tenía clavados en la mente; unos ojos de un color imposible; unos ojos...

-¡Verdes! -exclamó Íñigo con un acento de profundo terror e incorporándose de un salto en su asiento.

Fernando le miró a su vez como asombrado de que concluyese lo que iba a decir, y le preguntó con una mezcla de ansiedad y de alegría: -¿La conoces?

-¡Oh no! -dijo el montero.- ¡Líbreme Dios de conocerla! Pero mis padres, al prohibirme llegar hasta esos lugares, me dijeron mil veces que el espíritu, trasgo, demonio o mujer que habita en sus aguas, tiene los ojos de ese color.

Yo os conjuro, por lo que más améis en la tierra, a no volver a la fuente de los Álamos. Un día u otro os alcanzará su venganza, y expiaréis muriendo el delito de haber encenagado sus ondas.

-¡Por lo que más amo!... -murmuró el joven con una triste sonrisa.

-Sí -prosiguió el anciano-; por vuestros padres, por vuestros deudos, por las lágrimas de la que el cielo destina para vuestra esposa, por las de un servidor que os ha visto nacer.

-¿Sabes tú lo que más amo en este mundo? ¿Sabes tú por qué daría yo el amor de mi padre, los besos de la que me dio la vida, y todo el cariño que puedan atesorar todas las mujeres de la tierra? Por una mirada, por una sola mirada de esos ojos... ¡Cómo podré yo dejar de buscarlos!

Dijo Fernando estas palabras con tal acento, que la lágrima que temblaba en los párpados de Íñigo se resbaló silenciosa por su mejilla, mientras exclamó con acento sombrío:

-¡Cúmplase la voluntad del cielo!

III

-¿Quién eres tú? ¿Cuál es tu patria? ¿En dónde habitas? Yo vengo un día y otro en tu busca, y ni veo el corcel que te trae a estos lugares, ni a los servidores que conducen tu litera. Rompe una vez el misterioso velo en que te envuelves como en una noche, profunda. Yo te amo, y, noble o villana, seré tuyo, tuyo siempre.

El sol había traspuesto la cumbre del monte; las sombras bajaban a grandes pasos por su falda; la brisa gemía entre los álamos de la fuente, y la niebla, elevándose poco a poco de la superficie del lago, comenzaba a envolver las rocas de su margen.

Sobre una de estas rocas, sobre una que parecía próxima a desplomarse en el fondo de las aguas, en cuya superficie se retrataba temblando, el primogénito de Almenar, de rodillas a los pies de su misteriosa amante, procuraba en vano arrancarle el secreto de su existencia. Ella era hermosa, hermosa y pálida, como una estatua de alabastro. Uno de sus rizos caía sobre sus hombros, deslizándose entre los pliegues del velo, como un rayo de sol que atraviesa las nubes, y en el cerco de sus pestañas rubias brillaban sus pupilas, como dos esmeraldas sujetas en una joya de oro. Cuando el joven acabó de hablarle, sus labios se removieron como para pronunciar algunas palabras; pero sólo exhalaron un suspiro, un suspiro débil, doliente, como el de la ligera onda que empuja una brisa al morir entre los juncos.

-¡No me respondes! -exclamó Fernando, al ver burlada su esperanza-; ¿querrás que dé crédito a lo que de ti me han dicho? ¡Oh, no!... Háblame; yo quiero saber si me amas; yo quiero saber si puedo amarte, si eres una mujer...

-O un demonio... ¿Y si lo fuese?

El joven vaciló un instante; un sudor frío corrió por sus miembros; sus pupilas se dilataron al fijarse con más intensidad en las de aquella mujer, y fascinado por su brillo fosfórico, demente casi, exclamó en un arrebató de amor:

-Si lo fueses... te amaría... te amaría, como te amo ahora, como es mi destino amarte, hasta más allá de esta vida, si hay algo más allá de ella.

-Fernando -dijo la hermosa entonces con una voz semejante a una música-: yo te amo más aún que tú me amas; yo que desciendo hasta un mortal, siendo un espíritu puro. No soy una mujer como las que existen en la tierra; soy una mujer digna de ti, que eres superior a los demás hombres. Yo vivo en el fondo de estas aguas; incorpórea como ellas, fugaz y transparente, hablo con sus rumores y ondulo con sus pliegues. Yo no castigo al que osa turbar la fuente donde moro; antes le premio con mi amor, como a un mortal superior a las supersticiones del vulgo, como a un amante capaz de comprender mi cariño extraño y misterioso.

Mientras ella hablaba así, el joven, absorto en la contemplación de su fantástica hermosura, atraído como por una fuente desconocida, se aproximaba más y más al borde de la roca. La mujer de los ojos verdes prosiguió así:

-¿Ves, ves el límpido fondo de ese lago, ves esas plantas de largas y verdes hojas que se agitan en su fondo?... Ellas nos darán un lecho de esmeraldas y corales... y yo... yo te daré una felicidad sin nombre, esa felicidad que has soñado en tus horas de delirio, y que no puede ofrecerte nadie... Ven, la niebla del lago flota sobre nuestras frentes como un pabellón de lino... las ondas nos llaman con sus voces incomprensibles, el viento empieza entre los álamos sus himnos de amor; ven... ven...

La noche comenzaba a extender sus sombras, la luna rielaba en la superficie del lago, la niebla se arremolinaba al soplo del aire, y los ojos verdes brillaban en la oscuridad como los fuegos fatuos que corren sobre el haz de las aguas infectas... Ven... ven... Estas palabras zumbaban en los oídos de Fernando como un conjuro. Ven... y la mujer misteriosa le llamaba al borde del abismo donde estaba suspendida, y parecía ofrecerle un beso... un beso... Fernando dio un paso hacia ella... otro... y sintió unos brazos delgados y flexibles que se liaban a su cuello, y una sensación fría en sus labios ardorosos, un beso de nieve... y vaciló... y perdió pie, y calló al agua con un rumor sordo y lúgubre.

Las aguas saltaron en chispas de luz, y se cerraron sobre su cuerpo, y sus círculos de plata fueron ensanchándose, ensanchándose hasta expirar en las orillas.

November 01, 2008

Gustavo Adolfo Bécquer


"Por los tenebrosos rincones de mi cerebro, acurrucados y desnudos, duermen los extravagantes hijos de mi fantasía, esperando en silencio que el arte los vista de la palabra para poderse presentar decentes en la escena del mundo.

Fecunda, como el lecho de amor de la miseria, y parecida a esos padres que engendran más hijos de los que pueden alimentar, mi musa concibe y pare en el misterioso santuario de la cabeza, poblándola de creaciones sin número, a las cuales ni mi actividad ni todos los años que me restan de vida serían suficientes a dar forma."

Así comienza la introducción de Gustavo Adolfo Bécquer a una de sus obras… Aunque toda mi vida he preferido la prosa al verso, Bécquer ha sido uno de mis pocos poetas favoritos. Realmente su obra no se limita a poesía, también están las leyendas, entre ellas se encuentran El miserere, El claro de luna, El monte de las animas y Maese Pérez el organista. Como he estado leyendo sobre fantasmas, algunas leyendas, entre otras cosas más para mis post de halloween, recordé estas leyendas y me dio por escribir de este autor.

Respecto a la poesía, Bécquer no fue el primer poeta que leí, de hecho me sorprendió el hecho de que me gustaran sus versos ya que desde pequeña favorecía por completo a la prosa. Mi primer acercamiento a la obra de Bécquer fue en un libro que antaño perteneció a mi madre, cuyas lecturas actuales son de temas religiosos. Confieso que en un principio me salte "las rimas" y comencé con las leyendas. La primera que leí fue "El monte de las animas" que habla de apariciones de fantasmas en (oh sorpresa) un monte en Soria. Comienza con la narración de Alonso a su prima, Beatriz, acerca de un relato de la zona sobre el monte… según cuenta la leyenda, en ese monte durante la noche de todos los santos, apariciones fantasmales de caballeros templarios recrean una batalla contra no recuerdo quienes… Beatriz no cree en la leyenda, al llegar a casa (habían estado paseando por el monte), ella nota que perdió una banda que pensaba entregar como un presente a su primo… Beatriz insta a Alonso a regresar al monte de las ánimas por ella, Alonso a pesar de estar convencido de la veracidad de la leyenda va. Pasan las horas y Alonso no regresa, Beatriz cansada se va a dormir, pero sonidos de pasos y puertas abriéndose la asustan y la mantienen en vela hasta el día siguiente. Cuando amanece, Beatriz sale de su cama y ve todo normal, comienza a pensar en lo tonto de sus miedos y de repente se percata de que la banda que Alonso había ido a buscar esta en el respaldar de una silla, desgarrada y ensangrentada. Cuando una de sus criadas entra a informarle de la lamentable muerte de su primo la encuentra muerta. La historia termina con el relato de una persona que paso la noche de todos los santos en el monte de las animas, vio la aparición de los caballeros templarios y sus adversarios, refirió el momento en que estos se alzaban de sus tumbas y también la aparición de una mujer quien era perseguida por los caballeros mientras daba vueltas alrededor de una tumba.

Creo que fue el hecho de que la mayoría de las leyendas tuvieran narraciones de fantasmas, locura, apariciones semejantes a aquella de Lorelei (un próximo post narraré esta leyenda) fue lo que me llamó la atención. Luego de leer un par de leyendas me animé a leer la poesía, la cual también tiene ese algo indefinible que hace que me sienta inexorablemente atraída hacia esos versos.

LIX

Yo sé cuál el objeto

de tus suspiros es.

Yo conozco la causa de tu dulce

secreta languidez.

¿Te ríes...? Algún día

sabrás, niña, por qué:

Tú lo sabes apenas

Y yo lo sé.

Yo sé cuándo tú sueñas,

y lo que en sueños ves;

como en un libro puedo lo que callas

en tu frente leer.

¿Te ríes...? Algún día

sabrás, niña, por qué:

Tú lo sabes apenas

y yo lo sé.

Yo sé por qué sonríes

y lloras a la vez:

yo penetro en los senos misteriosos

de tu alma de mujer.

¿Te ríes...? Algún día

sabrás, niña, por qué;

mientras tú sientes mucho y nada sabes,

yo que no siento ya, todo lo sé.

October 31, 2008

Brujas


Bueno este es el ultimo post de halloween y por ser hoy la noche de brujas el tema es Brujas…

En las antiguas Grecia y Roma, estaba extendida la creencia en la magia. Existía, sin embargo, una clara distinción entre distintos tipos de magia según su intención. La magia benéfica a menudo se realizaba públicamente, era considerada necesaria e incluso existían funcionarios estatales, como los augures romanos, encargados de esta actividad. En cambio, la magia realizada con fines maléficos era perseguida. Se atribuía generalmente la magia maléfica a hechiceras (en latín maleficae), de las que hay numerosas menciones en numerosos autores clásicos.
Según estos textos, de estas hechiceras se creía que tenían la capacidad de transformarse en animales, que podían volar de noche y que practicaban la magia tanto en provecho propio como por encargo de terceras personas. Se dedicaban preferentemente a la magia erótica, aunque también eran capaces de provocar daños tales como enfermedades o tempestades. Se reunían de noche, y consideraban como sus protectoras e invocaban en sus conjuros a diosas como Hécate, Selene y Diana. Probablemente las brujas más conocidas de la literatura clásica son dos personajes mitológicos, Circe y Medea. Las habilidades mágicas de ambas residen sobre todo en su dominio de las pócimas o filtros mágicos (phármakon, en griego). Medea, que se presenta a sí misma como adoradora de Hécate, se convirtió en el arquetipo de la hechicería en las literaturas griega y romana.

Las epopeyas helénicas clásicas, tales como la Odisea o Viaje a Argos tratan acerca de héroes destinados a la realeza, que apelan a los servicios de brujas legendarias para aprender a manejar su energía mágica y emplearla durante su reinado.
Las brujas tenían papeles importantes en estas historias porque actuaban como guía de héroes como Ulises o Jasón, hombres que atravesaron el mundo terrenal viajando a los extremos de la tierra, como parte de una desafiante travesía.
Más tarde, la literatura romana como las Odas de Horacio, o la Farsalia de Lucano presentaron a las brujas desprestigiadas, como cuidadoras de cementerios familiares, no ya como guía de héroes sino trasladando a sus clientes desde el reino de los muertos gracias a la práctica de ritos nigrománticos.
Además de las diosas y las reinas, las brujas eran prácticamente las únicas mujeres que cumplieron roles relevantes dentro de la literatura clásica.
Si bien la actitud del cristianismo con respecto de algunas prácticas mágicas, tales como la astrología o la alquimia, fue en ciertos momentos ambigua, la condena de la brujería fue explícita e inequívoca desde los comienzos de la religión cristiana. En la Alta Edad Media varias leyes condenaron la brujería, basadas tanto en el ejemplo del derecho romano como en la voluntad de erradicar todas aquellas prácticas relacionadas con el paganismo. Sin embargo, la actitud eclesiástica no parece haber sido demasiado beligerante durante la primera mitad de la Edad Media, como lo atestiguan documentos como el Canon Episcopi.
La situación cambió cuando la Iglesia comenzó a perseguir las herejías cátara y valdense. Ambas concedían una gran importancia al demonio, y para estas comunidades cristianas éste estaba personalizado en la Iglesia Romana Papal, debido a sus grandes abusos. En especial los cátaros se referían a ella como "la prostituta". Para combatir estas herejías fue creada la Inquisición pontificia en el siglo XIII. En el siglo siguiente comienzan a aparecer en los procesos por brujería las acusaciones de pacto con el Diablo, el primer elemento determinante en el concepto moderno de brujería.
A finales de la Edad Media empezó a configurarse una nueva imagen de la bruja, que tiene su principal origen en la asociación de la brujería con el culto al Diablo (demoniolatría) y, por lo tanto, con la idolatría (adoración de dioses falsos) y la herejía (desviación de la ortodoxia). Aunque el primer proceso por brujería en que están documentadas acusaciones de asociación con el Diablo tuvo lugar en Kilkenny, Irlanda, en 1324-1325, sólo hacia 1420-1430 puede considerarse consolidado el nuevo concepto de brujería. Existen variantes regionales, pero puede describirse una serie de características básicas, reiteradas tanto en las actas de los juicios como en la abundante literatura culta sobre el tema que se escribió en Europa durante los siglos XV, XVI y XVII.
Las principales características de la bruja, según los teóricos del tema en la época, eran las siguientes:

  • el vuelo en palos, animales, demonios o con ayuda de ungüentos,
  • encuentros nocturnos con el Diablo y otras brujas en el sabbat o aquelarre,
  • pactos con el Diablo,
  • sexo con demonios (en forma de íncubos y súcubos) y
  • la magia negra
Esta idea de la brujería, predominante en la Edad Moderna y base de las cazas de brujas, era alarmante en la época, ya que se extendió la idea de que las brujas conspiraban para extender el poder del Diablo. La caracterización negativa de las brujas comparte algunas características con el antisemitismo (expresiones como «Synagoga Satanae», Sinagoga de Satanás, o «Shabat», para designar las reuniones nocturnas de las brujas), y tiene un fuerte carácter misógino. Aunque no todos los sospechosos de brujería eran mujeres (hubo un significativo porcentaje de hombres procesados y ejecutados por delitos de brujería), se consideraba a la mujer más inclinada al pecado, más receptiva a la influencia del Demonio, y, por tanto, más proclive a convertirse en bruja.
La definición de la brujería como adoración al Diablo se difundió por toda Europa mediante una serie de tratados de demonología y manuales para inquisidores que se publicaron desde finales del siglo XV hasta avanzado el siglo XVII. El primero en alcanzar gran repercusión, gracias a la reciente invención de la imprenta, fue el Malleus Maleficarum ("Martillo de las brujas", en latín), un tratado filosófico-escolástico desapasionado y racional publicado en 1486 por dos inquisidores dominicos, Heinrich Kramer (Henricus Institoris, en latín) y Jacob Sprenger. El libro no sólo afirmaba la realidad de la existencia de las brujas, conforme a la imagen antes mencionada, sino que afirmaba que no creer en brujas era un delito equivalente a la herejía: «Hairesis maxima est opera maleficarum non credere» (La mayor herejía es no creer en la obra de las brujas).
La brujería está presente o lo ha estado en distintas culturas, visitando casi todos los puntos del planeta en algún momento de la historia. Ha sido objeto de estudio de muchos antropólogos, ya que independientemente de la parte de verdad y de imaginación que se ocultara tras ella, siempre llevaba consigo implicaciones sociales interesantes. En los pueblos primitivos, la brujería se entendía como la responsable de la mayoría de las cosas de las que desconocemos la causa (necesitamos buscar explicación a lo que sucede, y lo que no conseguimos entender suele acabar siendo explicado mediante la magia).
En muchas aldeas de África, se diferencia claramente entre lo que es el área del poblado, que significa un orden y una convivencia organizada, y la zona de los bosques o de los arbustos, que es el desorden. Las personas que se considera que tienen poderes especiales pueden ser tratados como "medicine-men" o chamanes si viven en la aldea, y como brujos antisociales si viven fuera de ella. En este caso, se les cree capaces de dirigir maleficios contra el poblado, y se les teme.
En cuanto a las brujas, en ciertas regiones, sobre todo en el sur del continente, se distingue entre brujas diurnas y nocturnas. Se supone que las nocturnas son esencialmente malvadas, mientras que las diurnas conviven sin dificultad con el resto del grupo y rara vez hacen daño. Vuelve así la asociación de la noche con lo oscuro, tenebroso, maligno.
Los basuto del sudeste africano describen a las brujas como mujeres que salen de noche montadas en palos voladores (nuestras escobas), bailan desnudas y comen carne humana. Temen especialmente que las brujas se interpongan en los muertos que se dirigen al mundo de los espíritus, convirtiéndoles en sirvientes espectrales que no podrán descansar (algo así como almas en pena). Los lovedu creen que la brujería se transmite por la leche materna, y que la madre luego enseña a su hija cómo usar sus capacidades. No las consideran especialmente malas, sino traviesas: usan su poder para despertar pasiones en los hombres (en nuestra cultura, también nosotros hablamos de cómo emplear nuestros "encantos" para atraer al hombre deseado, así que parece bastante cercano a nuestra manera de actuar).
En algunas regiones de Nigeria se cree que las brujas se convierten en rapaces nocturnas que se alimentan con la energía de sus víctimas. Se dice también que cuando el sol cae, las brujas acuden a sus reuniones con el aspecto de bolas de fuego o transformadas en pájaros. Su manera de aumentar en número es colocar ciertas sustancias en los alimentos, que hace sentir a quien la toma la necesidad de "devorar almas". Los gâ de Costa de Oro entienden la brujería como un gran poder mental. Así, no necesitan instrumentos ni ceremonias, les basta con dirigir sus pensamientos hacia una persona o una acción en concreto. Pueden reunirse de esta misma manera, aunque duerman cada una en su cabaña, les basta con estar presentes en cualquier otro lugar con el pensamiento.
El aquelarre
Se creía que las brujas celebraban reuniones nocturnas en las que adoraban al Demonio. Estas reuniones reciben diversos nombres en la época, aunque predominan dos: sabbat y aquelarre. La primera de estas denominaciones es casi con seguridad una referencia antisemita, cuya razón de ser es la analogía entre los ritos y crímenes atribuidos a las brujas y los que según la acusación popular cometían los judíos. La palabra aquelarre, en cambio, procede del euskera aker (macho cabrío) y larre (campo), en referencia al lugar en que se practicaban dichas reuniones.
La principal finalidad de los aquelarres era, siempre según lo considerado cierto en la época, la adoración colectiva del Diablo, quien se personaba en las reuniones en forma humana o animal (macho cabrío, gato negro, etc). El ritual que simbolizaba esta adoración consistía generalmente en besar el ano del Diablo (osculum infame). En estas reuniones, el Diablo imponía también supuestamente su marca a las brujas, y les proporcionaba drogas mágicas para realizar sus hechizos. Se creía que los aquelarres se celebraban en lugares apartados, generalmente en zonas boscosas.


http://embrujando.iespana.es/brujas.htm
es.wikipedia.org/wiki/brujería

October 30, 2008

Rusalka


Dentro de la mitología eslava, una rusalka (plural:rusalki) era un fantasma, ninfa del agua, súcubo o demonio que vivía en un canal.
De acuerdo con muchas tradiciones, una rusalka era una sirena, quien vivía en el fondo de los ríos. A media noche, acostumbraban salir y bailar en los prados. Si veían a un hombre hermoso, lo encantaban con canciones y bailes, y entonces lo conducían al fondo del río a vivir con ellas. Las historias acerca de las rusalki tienen paralelismos con la Germana Nix y la Hada maligna irlandesa.
En algunas ocasiones se dice que la rusalka es un ser muerto, asociado con la "fuerza oscura". De acuerdo con Zelenin, las personas que han muerto violentamente y antes de tiempo, así como aquellas mujeres que se han suicidado porque su novio rompió con ellas, o aquellas que se quedaron embarazadas fuera del matrimonio, deben pasar el tiempo asignado de vida como espíritus en la tierra.
Existe otra versión que sostiene que una rusalka es el alma de una mujer joven, que ha muerto cerca de un río o un lago, y encanta dicho lugar. Ella no es necesariamente mala, y le será permitido morir en paz, si su muerte es vengada.
También se dice que son niños que no han sido bautizados, por lo general aquellos que nacieron fuera del matrimonio, y son abandonados por sus madres. Estos seres vagan por el bosque y piden ser bautizados para poder tener paz. No son necesariamente seres inocentes, e incluso podrían atacar a un ser humano.
Debido a que el lugar al que pertenece es el río en que murió, la rusalka puede salir de él y trepar a un árbol, donde se sienta y canta, puede ir a un muelle y cepillar su cabello, o unirse a otras y bailar en el campo.
En algunas ocasiones se dice que los ojos de una rusalka brillan como fuego verde, en otras se dice que ellas son extremadamente pálidas, sin pupilas visibles, como en el famoso dibujo de Iván Bilibin. Su cabello es descrito como de color verde, y siempre húmedo. Según algunas leyendas, si se secase su cabello, la rusalka moriría.
A las rusalki les gusta seducir a los hombres. Los seducen con su canto y después los ahogan. Los hombres que son seducidos pueden morir en sus brazos, y se dice que oír su risa, también puede provocar su muerte.
Se cree que las "rusalki" eran más peligrosas durante la Semana de las Rusalkas a principios de Junio. Durante este tiempo, abandonaban las aguas profundas para columpiarse en las ramas de los abedules y de los sauces por las noches. Nadar en esta semana estaba estrictamente prohibido por miedo a que las sirenas arrastrasen al nadador hasta el fondo del río.
Max Vasmer subraya que la misma palabra rusalka hace referencia en su origen a los bailes de las jóvenes durante Pentecostés. La parabra proviene del griego ουσάλια y de "rosalia", el término en latín para la semana de Pentecostés (que en un principio significaba "el festival de las rosas").

October 29, 2008

Baba Yaga


Baba Yagá es vieja, huesuda y arrugada, con la nariz azul y los dientes de acero y posee una pierna normal y una de hueso por lo que a menudo se le da el apelativo de "Baba Yagá Pata Huesuda". Estas dos piernas representan al mundo de los vivos y el mundo de los muertos en los cuales ella deambula. Baba Yagá es un ser perverso y cruel, pero no totalmente malvado; come personas, generalmente niños. Sus dientes le permiten romper huesos y desgarrar la carne con facilidad. A pesar de que Baba Yagá consume diariamente grandes cantidades de carne, ella siempre tiene ese aspecto delgado y huesudo. Baba Yagá vuela montada en un almirez (a veces una olla) y rema el aire con una escoba plateada. Baba Yagá no permite que ninguna persona "bendecida" permanezca dentro de su propiedad, siempre y cuando Baba Yagá sepa que la persona tiene una bendición.
Vive en una choza que se levanta sobre dos enormes patas de pollo que le sirven para desplazarse por toda Rusia. La valla de su choza esta adornada con cráneos, en cuyo interior coloca velas. La idea de una casa con patas de pollo podría derivar de las cabañas de ciertos pueblos finoúgricos, que las construían de esta manera para protegerse de los animales. Para entrar en la casa, Baba Yagá dice el conjuro "Casita Casita, da la espalda al bosque y voltea hacia mí". El interior de la choza siempre está llena de carne y de vino. También es resguardada por los sirvientes invisibles de Baba Yagá, los cuales aparecen como manos espectrales. Baba Yagá también tiene a su servicio a los caballeros blanco, rojo y negro, los cuales controlan el día, el atardecer y la noche.
Baba Yagá ha aparecido en diferentes historias del folclore ruso, y algunas de ellas muestran diferentes facetas de ella. En algunas, ayuda a la gente que le sirve. En otras se dice que guarda las "Aguas de la Vida y de la Muerte", pues es "la Dama Blanca de la Muerte y del Renacimiento". En otras dice que tiene dos hermanas llamadas como ella y con su mismo aspecto.
También se cuenta que envejece un año cada vez que le hacen una pregunta y que para rejuvenecer bebe un té hecho de las extrañas rosas azules, por lo cual recompensa enormemente a las personas que le traen alguna de estas rosas.
La figura de Baba Yagá probablemente deriva de "la Bruja", la tercer miembro de la Diosa Tripartita (Virgen, Madre y Bruja), símbolo de las tres edades de la mujer.

October 28, 2008

Wendigo


El Wendigo (también conocido como windigo o witiko) es una criatura o espíritu propio de la mitología de los indios del norte de EE. UU. y Canadá, que se supone habitaría en los bosques más septentrionales y profundos del continente americano. Aparentemente es una personificación de la llamada atávica -y la fascinación rayana en la locura- que los bosques profundos y la naturaleza más salvaje provoca en los hombres y, en su faceta más oscura, un mito para explicar la bestia en la que se puede convertir un ser humano cuando hace caso de dicha llamada. Este mito podría estar relacionado con historias entre los pueblos indios acerca de casos de canibalismo para sobrevivir a los duros inviernos de estas duras zonas del continente.
En psiquiatría se ha considerado la psicosis por windigo como un caso de psicosis particular y propia de una cultura (en este caso la amerindia).
El Wendigo se personifica unas veces como el viento sobre las copas de los árboles o como un espíritu, otras como un ser musgoso que habita en lo profundo del bosque, otras como una terrible criatura mitad bestia mitad hombre. El Wendigo "llama" a sus presas por su nombre, y cuando éstas oyen su llamada no pueden evitar el correr a las profundidades del bosque y perderse para siempre.
En el famoso cuento de Algernon Blackwood titulado "El Wendigo", aparece como un ser temido por los indígenas de los bosques del norte de América, comedor de musgo y no de humanos. Personifica la llamado atávica de la naturaleza al animal que supuestamente llevamos todos dentro, ya que sus víctimas oyen una voz que les llama, y como hechizadas, inician una alocada carrera que les conduce a lo más profundo de las selvas boscosas del Gran Norte a gran velocidad (y altura), quemándose sus pies (que se convierten en garras) y sangrando sus ojos.
Las leyendas acerca del Wendigo son numerosas, así en unas es una personificación de un gran cazador que se perdió en el bosque y por alimentarse con carne humana fue castigado y se transformó en algo parecido a un zombie, con grandes manos con garras y muy ágil, que se alimenta de carne humana. En otras se dice que es un espíritu del bosque, corpulento y con pelo blanco, que se alimenta de musgo. En casi todas se cuenta que comía guerreros que se aventuraban demasiado en los grandes bosques desiertos y helados del norte de Estados Unidos y Canadá y que se perdían en los mismos. En 2005, en España , Claudia Franco hizo alusión al wendigo como un ser que se alimentaba a base de corazones humanos. Según su libro (El Wendigo) era una criatura oscura similar a un lobo en la noche y por el día , un atractivo joven que atrae a sus víctimas hasta el atardecer donde les arranca el corazón. La leyenda también cuenta que el primer wendigo se origino cuando un hombre traicionado por su amada le arranca y se alimenta del corazón de esta, y es asi como el hombre queda maldito haciendo que su corazon se convierta en hielo y la razón por la cual se alimenta de corazones humanos es porque al haber sido traicionado necesita destruir el amor que hay entre las personas

October 26, 2008

La bruja de Bell












La bruja de Bell es una leyenda de EEUU. Se trata de familia Bell y los eventos extraños que ellos experimentaron en 1817 y en 1935 cuando la bruja había prometido regresar. John Bell Jr. Esribió sobre estos sucesos.
Según la leyenda, la primera manifestación del espíritu ocurrió en 1817, cuando John Bell encontró un animal extraño escondido entre los maizales de su propiedad. El animal, descrito como un ser dotado de cuerpo de perro y cabeza de conejo, desapareció cuando Bell comenzó a dispararle. Este incidente fue seguido rápidamente por una serie de sonidos extraños, ruidos de animales que batían las alas o roían madera; tales sonidos se escuchaban dentro y fuera de la residencia de los Bell. Repentinamente, una terrorífica presencia apareció en el dormitorio de la hija, Betsy. Le arrebató las mantas y susurró su nombre con una voz que erizó todos y cada uno de los pelos del cuerpo de la joven. Al principio, la familia intentó convencerse de que estos miedos eran causados por pesadillas terroríficas. Pero ese no era más que el principio. El maleficio creció más allá de cualquier explicación lógica y razonable.
Estos acontecimientos continuaron un año más, hasta que
John Bell los divulgó entre amigos de la familia, quienes más tarde afirmaron haber atestiguado tales fenómenos. James Johnston y Richard Powell, fueron los primeros en saber de estos extraños hechos y en experimentar el inolvidable fenómeno de primera mano. Hombres de buena reputación, pensaron que estas macabras alteraciones no eran más que fantasías… hasta que los gritos comenzaron a oírse en la quietud de una escalofriante noche. Al subir corriendo las escaleras, se encontraron a Betsy luchando por su vida mientras era arrastrada violentamente por el suelo por un ser invisible con una fuerza sobrehumana, que le arrancaba el pelo del cuero cabelludo. Suspendida en el aire, Betsy fue abofeteada, golpeada y maltratada, mientras su madre, su padre y sus amigos observaban con horror lo que ocurría, sin poder detener la paliza.

En este punto, los sucesos misteriosos experimentados por la familia Bell llegaron a ser muy conocidos en la comunidad de Red River (cerca de Adams, Tennessee). Se difundieron informes de una voz inmaterial que hablaba en voz alta, cantando pasajes de la Biblia y anticipando hechos que estaban ocurriendo simultáneamente a gran distancia.
Otro desarrollo importante de la leyenda es la implicación del futuro presidente de los Estados Unidos, Andrew Jackson, quien había escuchado hablar de los disturbios y decidió viajar a observarlos en persona, durante el año 1819. Al acercarse a la propiedad de los Bell, Jackson colisionó contra una presencia invisible que detuvo las ruedas de su carruaje. Entonces, uno de los custodios del político dijo en voz alta que se trataba de "una bruja doméstica" y propuso matar al espíritu. Inmediatamente después de esta agresiva manifestación, el hombre comenzó a gritar y a contorsionar raramente su cuerpo. Entonces Jackson
y sus guardaespaldas optaron por manifestar un discurso mucho menos peligroso; el futuro presidente afirmó que "prefería luchar contra la armada británica completa antes que combatir contra la bruja de los Bell". Este segundo episodio, en realidad, se presume ficticio.

Este espeluznante ser atacó a la familia cada noche durante cuatro años. El fenómeno combinaba respiraciones, susurros, crujidos y gritos que iban en aumento hasta convertirse en ataques dignos de la peor pesadilla. Se presentaba repentinamente, los asustaba, los torturaba y luego desaparecía. Hasta la noche siguiente. Con cada brutal ataque, el ente se hacía más fuerte. Al final, les hablaba, se burlaba de ellos y les increpaba.
Toda explicación lógica apuntaba a la vecina de los Bell, Kate Batts, una mujer excéntrica, que la mayoría del pueblo consideraba una bruja. John Bell y Kate Batts eran más que vecinos. Fueron socios, aunque el negocio de tierras en el que se asociaron salió mal, y Kate se quedó con la sensación de haber sido traicionada y engañada. Delante de mucha gente, Kate maldijo no sólo a John, sino a toda su familia, que entonces vivía feliz y gozaba de buena salud, incluyendo a su hija Betsy. Las agresiones se intensificaron. La joven Betsy sufría ataques constantemente mientras dormía, era golpeada, arrastrada y atacada. La familia Bell se encontraba impotente, sin poder librar a su hija de este ser ineludible. Su rendimiento escolar empeoró. Comenzó a ver visiones… Cuando todo acabó, nunca volvió a ser la de antes.
El compromiso de Betsy Bell con un vecino llamado Joshua Gardner fue otro motivo de descontento de la "entidad invisible", que los siguió y molestó toda vez que estuvieran solos y juntos. Finalmente, el acecho del fantasma condujo a Betsy a interrumpir la relación el lunes de Pascua de 1821.
Pero la voz sin cuerpo continuó comunicando su aversión por John Bell y su intención de matarlo. Bell, para entonces, sufría frecuentes espasmos y golpes faciales que muchas veces lo dejaban sin habla. La familia Bell culpaba a la bruja de las aflicciones de Bell, pero los estudios modernos demuestran que tales síntomas indican que John pudo haber sufrido lo que posteriormente se bautizó como "parálisis de Bell", una parálisis de los músculos faciales. Esta enfermedad proviene de Charles Bell, el anatomista que descubrió tal condición. Cabe mencionar que este médico no tuvo ninguna relación con la familia Bell de Adams, Tennessee. El nombre es una pura coincidencia, y la parálisis de Bell no fue identificada hasta 1821, un año después de la muerte de la víctima de esta leyenda.
John falleció el 20 de diciembre de 1820. Un frasco pequeño que contenía un líquido no identificado, que habría ingerido, fue encontrado cerca de su cuerpo. Cuando esta bebida se le dio de tomar a un gato de la familia, el felino murió de inmediato. El frasco, entonces, fue arrojado a la chimenea. La familia dijo más tarde que, en ese instante, escuchó una voz que decía: "Oh, di a John una gran dosis de ese frasco ayer por la noche, y eso lo mató". Durante el entierro de Bell, los huéspedes fúnebres divulgaron la noticia de que habían escuchado una voz que se reía y que cantaba. La muerte de Bell significó el final de la serie de acontecimientos, pero Lucy Bell dijo más adelante que una voz le anticipó que volvería en 1828.
Y durante una visita de tres semanas a su antigua residencia, John Bell junior divulgó que una voz misteriosa se había comunicado con él, prediciendo la Guerra Civil americana, la Gran Depresión y ambas guerras mundiales. Según la leyenda folclórica, cuando el espíritu se manifestó por última vez en 1828 dijo que volvería 107 años más tarde, es decir, en el año 1935… Pero no se divulgó ninguna información de hechos extraños relacionados con éste.
Pat Fitzhugh termina su relato de la leyenda diciendo que muchas personas creen que el espíritu efectivamente volvió en1935, tomó residencia en la antigua propiedad de Bell y continua allí hasta la actualidad. El escribe que el ligero murmullo de personas hablando y niños jugando a veces se oye en el área y dice que es muy difícil tomar una buena foto allí. Otras fuentes dicen que en 1935, año en que la bruja supuestamente debía regresar, no sucedió nada fuera de lo ordinario a los descendientes vivos de Bell que todavía tenían su residencia en la propiedad y esperaban algún gran disturbio.

October 25, 2008

Noppera-bō

El Noppera-bō también llamado el fantasma sin rostro es una criatura legendaria japonesa. No debe confundirse con los Mujina, otra familia de fantasmas que pueden tomar cualquier forma.
Los Noppera-bō toman generalmente la forma humana, especialmente de una bella mujer. Son reconocidos principalmente por asustar a los humanos, pero son inofensivos. En un principio aparecen como humanos comunes,personificando a veces a alguien familiar a la víctima y luego hacen desaparecer sus propias facciones dejando solo un espacio en blanco en la piel donde su cara debería estar. Esto hace que las víctimas huyan despavoridas.
El Noppera-bō y la charca de koi
Este cuento es acerca de un pescador perezoso que decidía pescar en las charcas imperiales del koi cerca del palacio de Heiankyo. A pesar de las advertencias de su esposa sobre la charca que es tierra sagrada y que además se hallaba cercana a un cementerio, el pescador fue de todos modos. Una vez en la charca, aparece una mujer joven y hermosa que le pide que por favor no pesque allí. El la ignora, y para su horror, ella hace desaparecer su cara.
Cuando regresa a su casa, su mujer lo regaña y luego sus facciones femeninas desaparecen.Al parecer el pescador estaba casado con una Noppera-boo.

October 24, 2008

Neko mata


Un nekomata es una criatura mitológica japonesa que se cree que evoluciona de los gatos domésticos. Se creía que cuando un gato llegaba a los cien años de vida, su rabo empezaría a dividirse lentamente en dos, a la vez que desarrollaría poderes mágicos, principalmente aquellos relacionados con la nigromancia y chamanismo. Gesticulando con sus rabos o con sus patas delanteras (ya que caminaría erguido), los nekomata animarían y controlarían a los muertos. Los nekomatas, en entornos salvajes, se alimentarían de carroña proveniente de cuerpos muertos.
Aunque el comportamiento de los nekomatas se suele comparar al de los gatos comunes, solían tener contínuas trifulcas, especialmente los gatos viejos y maltratados que eran normalmente más poderosos que el nekomata medio. Para vengarse, esos nekomatas controlaban a los familiares muertos de los maltratadores, persiguiéndolos hasta que fueran compensados con comida, disculpas y atención.
Por último, algunas historias del folclore japonés afirmaban que el nekomata podía alternar entre su forma original y otra apariencia humana. Aún así, al contrario que la más común nekomusume (mujer-gata), los nekomata hembra aparentaban ser más viejas, mostrar malos hábitos en público y tener siempre un halo de terror alrededor de ellas, que si estaba en contacto con la gente durante un largo periodo de tiempo podría causar enfermedad y peste.

October 23, 2008

Kitsune

La palabra japonesa Kitsune , significa zorro, animal que constituye un elemento de singular importancia en el folclore japonés, hasta el punto en que dicha palabra se utiliza tradicionalmente para nombrar a aquel espíritu del bosque con forma de zorro, cuya función clásica es la de proteger bosques y aldeas. Según la mitología japonesa, el zorro es un ser inteligente que posee habilidades mágicas, las cuales ve incrementadas con la edad y la adquisición de conocimientos. Por lo demás, la edad, la sabiduría y el poder de un kitsune son también mayores a medida que aumenta el número de colas, siendo el más poderoso el kitsune de nueve colas.

Además, el kitsune está estrechamente asociado al dios Shinto (kami) Inari, dios de la fertilidad, de la agricultura, del arroz y de los zorros, tanto como mensajero como sirviente del mismo; estas funciones refuerzan su poder sobrenatural.
Entre sus poderes más sobresalientes se encuentra la capacidad de adoptar la forma humana, concretamente como mujer joven. En algunos cuentos tradicionales, y en general en el folklore, el kitsune se desenvuelve como un ser que aprovecha su metamorfosis para hacer travesuras con las personas; en otras ocasiones, el animal desempeña funciones de fiel guardián, amiga, amante o esposa.
Como consecuencia de todos estos atributos mágicos, al kitsume se le ofrecen ofrendas como si fuera una deidad.
El origen histórico de este papel central del zorro en el folclore japonés está en su convivencia armónica con el ser humano en Antiguo Japón, de la que se derivó un creciente corpus de leyendas al respecto.
Los kitsune son conocidos por poseer una inteligencia superior, una larga vida y poderes mágicos. Son un tipo de yōkai, o entidad espiritual, y la palabra kitsune es a veces traducido como "espíritu de zorro". Sin embargo, esto no quiere decir que los kitsune sean fantasmas, ni tampoco que sean fundamentalmente diferentes a los zorros comunes. La palabra "espíritu" es usado para reflejar un estado de conocimiento o iluminación, ya que todos los zorros con larga vida adquieren poderes sobrenaturales.
Existen dos clases comunes de kitsune. Los zenko son zorros benevolentes y celestiales asociados con el dios Inari; ellos son simplemente llamados como zorros de Inari. En cambio, los yako (literalmente, "zorros de campo"), son salvajes, tienden a ser traviesos e inclusive malvados. Las tradiciones locales añaden otras clases de kitsune. Por ejemplo, un ninko es un espíritu de zorro invisible que los humanos sólo podían percibirlo cuando eran poseídos por ellos. Otra tradición clasifica a los kitsune en trece tipos definidos por la clase de habilidades sobrenaturales que posea el kitsune.
Físicamente, los kitsune sobresalen por su cantidad de colas, que llegan a tener hasta nueve colas. Generalmente, un gran número de colas indica a un zorro más longevo y más poderoso; de hecho, algunas narraciones populares mencionan que un zorro tendrá colas adicionales cuando haya alcanzado los mil años. En las historias son comunes los kitsune de una, cinco, siete y nueve colas. Cuando un kitsune obtiene su novena cola, su pelaje se vuelve blanco o dorado. Los zorros de nueve colas o kyūbi no kitsune tienen la habilidad de ver y oír cualquier suceso que ocurra en el mundo. Otras historias le atribuyen sabiduría infinita, esencialmente omnisciente.
Un kitsune puede tomar la forma humana, una habilidad que se aprende a cierta edad — usualmente a los 100 años, aunque otras historias mencionan que a los 50 años. Como un requisito para la transformación, el zorro se debe poner juncos, una hoja de gran tamaño o una calavera sobre su cabeza. Las formas que puede asumir el kitsune son de mujeres hermosas, chicas jóvenes o de hombres ancianos. Estas formas no estaban limitadas por la edad o por el género del zorro, inclusive un kitsune puede duplicar la apariencia de una persona en específico. Los kitsune son particularmente conocidos por convertirse en bellas mujeres. Había una creencia popular en el Japón medieval en la que si se encontraba una mujer solitaria, especialmente al anochecer o durante la noche, podía ser un zorro.
En algunas historias, los kitsune tienen dificultad en esconder sus colas cuando se transforman en seres humanos; la aparición de la cola, cuando el zorro se emborrachaba o se descuidaba, es una forma habitual de descubrir la verdadera identidad de la criatura. Otras formas de descubrir la identidad de los kitsune eran que como seres humanos aún tenían rasgos parecidos al zorro, también les cubre un pelaje fino, tienen una sombra en forma de zorro, o su propio reflejo revelaba su identidad. El término kitsune-gao (literalmente "cara de zorro") se refiere a las mujeres humanas que tienen una cara angosta con ojos muy juntos, cejas delgadas y pómulos salientes. Tradicionalmente, esta estructura facial es considerada atractiva, y en algunas historias se le atribuyen a los zorros con forma humana. Los kitsune tienen fobia y desprecio a los perros, inclusive en su forma humana, y algunos se turban ante su presencia al punto que se convierten en zorros y huyen. También una persona devota puede ser capaz de ver la identidad del zorro inmediatamente.
Otras habilidades sobrenaturales que se le atribuyen comúnmente al kitsune incluyen la posesión, la aparición de fuego o luz en la boca o en las colas (son conocidos como kitsune-bi; literalmente "zorro de fuego"), la manifestación voluntaria en los sueños de otros, la capacidad de volar, invisibilidad, y creación de ilusiones bien elaborados que son casi indistinguibles de la realidad. En algunas historias se menciona al kitsune con poderes más grandiosos, como curvar el tiempo y el espacio, volver locas a las personas, o tomar formas fantásticas como un árbol de considerable altura o una segunda luna en el cielo. Otros kitsune tienen características similares a los vampiros o los súcubos y se alimentan de la energía vital o del espíritu de los seres humanos, generalmente a través del contacto sexual.
Kitsunetsuki

El kitsunetsuki, 'kitsunetsu literalmente significa "el estado de estar poseído por un zorro". La víctima es principalmente una mujer joven, en la que el zorro entra debajo de sus uñas o a través de sus senos. En algunos casos, la expresión facial de la víctima cambia de una forma que es parecida a la de un zorro. La tradición japonesa menciona que la posesión de un zorro puede hacer que si la víctima es analfabeta tenga la habilidad temporal de leer.
Sirvientes de Inari
Los kitsune son asociados con Inari, el dios Shinto del arroz. Esta asociación refuerza el significado de los poderes especiales del zorro. Originalmente, los kitsune eran mensajeros de Inari, pero la relación entre ambos ahora es tan confusa que Inari a veces es mostrado como un zorro. Asimismo, santuarios enteros son dedicados al kitsune, donde los devotos rinden con ofrendas. Los espíritus de zorro están interesados particularmente con una especie de tofu frito en rebanadas llamado aburaage, que se encuentra en el kitsune udon y kitsune soba. Igualmente el inarizushi es un tipo de sushi que tomó el nombre de Inari y que consiste en sacos de tofu frito rellenado con arroz. Existe una especulación entre los folkloristas de que existió otra deidad zorro Shinto en el pasado. Los zorros han sido adorados como kami.
Los kitsune de Inari son blancos, un color de buen presagio. Poseen el poder de ahuyentar el mal, y a veces sirven como guardianes espirituales. Además de proteger los santuarios de Inari, son invocados para intervenir en nombre de los lugareños y particularmente para ayudar contra los problemáticos nogitsune. Los zorros negros y los zorros de nueve colas también son considerados buenos presagiadores.
Según las creencias derivadas del fusui (feng shui), el poder del kitsune que ejerce sobre el mal puede representarse en una estatua de zorro que puede disipar la energía o kimon maligno que fluye desde el noreste. En muchos santuarios de Inari, como el famoso santuario Fushimi Inari en Kioto, existen dichas estatuas, a veces en gran número.
Los kitsune están conectados con el budismo a través de Dakiniten, una diosa menor que se combina con el aspecto femenino de Inari. Dakiniten es representada como un bodhisattva femenino portando una espada y cabalgando un zorro volador de color blanco.
Embaucadores
Los kitsune en ocasiones se presentan como embaucadores, con variaciones que llevan desde seres traviesos hasta malévolos. Las leyendas cuentan que los kitsune traviesos atacaban a los samurái demasiado orgullosos, comerciantes codiciosos y plebeyos pretenciosos, mientras que los más malvados abusaban de los comerciantes pobres y granjeros o sobre los monjes budistas devotos. Sus víctimas eran usualmente varones; ya que a las mujeres eran poseídas. Por ejemplo, los kitsune idean usar los kitsune-bi para llevar a los viajeros por un camino errado como una forma de fuego fatuo. Otra táctica del kitsune es confundir a su objetivo con ilusiones o visiones. Otro truco usado por los kitsune embaucadores incluyen la seducción, robo de comida, humillación del arrogante o venganza con insultos.
Existe un juego tradicional llamado kitsune-ken (puño del zorro) que da testimonio del poder del kitsune sobre los seres humanos. El juego es similar al piedra, papel o tijeras, pero las tres posiciones de la mano significan un zorro, un cazador y un jefe de la villa. El jefe de la villa gana al cazador porque lo supera en rango; el cazador gana al zorro porque le dispara; el zorro gana al jefe de la villa, pues lo hechiza.
Los kitsune mantienen sus promesas y se esfuerzan por pagar cualquier favor. Ocasionalmente un kitsune se enfoca especialmente a una persona o familia, a la que pueden causar toda clase de travesuras. En una historia del siglo XII, sólo la amenaza de exterminarlos por parte del dueño de una casa consigue persuadirlos a comportarse bien. El patriarca de los kitsune apareció en los sueños del hombre:
Las historias distinguían los regalos del kitsune con los pagos del kitsune. Si un kitsune ofrecía un pago o recompensa que incluía dinero o bienes materiales, parte o todo el pago consistiría de papel viejo, hojas, ramitas, piedras u objetos similares sin valor que están bajo un hechizo que los hace aparentar como bienes con valor. Los verdaderos regalos del kitsune eran usualmente intangibles, como la protección, conocimiento o larga vida.
Esposas y amantes
Los kitsune son muy conocidos como amantes, usualmente en historias que involucran un joven varón humano y un kitsune que toma la forma de una mujer humana. Los kitsune pueden ser seductores, pero estas historias ofrecen un aspecto más romántico. Típicamente, el hombre joven desconoce que se casa un zorro, quien se muestra como una esposa devota. El hombre eventualmente descubre la verdadera identidad del zorro, y la esposa es forzada a dejarlo. En algunos casos, el esposo despierta de un sueño, con inmundicia, desorientado y lejos del hogar. Él debe entonces regresar a confrontar a su abandonada familia deshonrada.
Muchas historias presentan a las esposas zorro teniendo hijos. Si los hijos son humanos, heredan cualidades físicas especiales o sobrenaturales. El onmyōji Abe no Seimei era conocido por haber heredado dichos poderes extraordinarios.
Otras historias muestran a los kitsune casándose con otro. Cuando llueve con un cielo despejado, es llamado a veces kitsune no yomeiri o la boda del kitsune, en referencia a una leyenda que describía a una boda entre las criaturas que ocurrió durante dicha lluvia. El evento es considerado un buen augurio, pero los kitsune obtendrán venganza de cualquiera que no fue invitado.